viernes, 2 de septiembre de 2016

NOS HACE FALTA CONFIANZA, CASO DEL FÚTBOL Y DEPORTE ECUATORIANO



Iniciamos las Eliminatorias con cuatro triunfos sucesivos de la selección, sin embargo ésta no es una novedad en la historia del fútbol reciente en Ecuador.  Desde el año 1998 los arranques han tenido, en promedio, puntajes elevados y posiciones de competitividad en la tabla: 1998 (9 puntos), 2002 (10 puntos), 2006 (10 puntos), 2010 (8 puntos), 2014 (12 puntos) y 2016 (13 puntos), de los cuales clasificamos a tres mundiales y de estos tan sólo en Alemania 2006 pasamos a octavos de final en la cual un soberbio zapatazo de tiro libre del inglés David Beckham en el minuto 60 culminaría con nuestras aspiraciones.  Por otro lado el marchista cuencano Andrés Chocho después de más de una década de entrenamiento profesional es descalificado por errores técnicos en tres ocasiones entre las Olimpiadas de Londres 2012 y Río 2016,  en esta última habiéndose encontrado hasta el kilómetro 33 (de 50) entre los ocho primeros lugares.  Nace la incógnita ¿Por qué logramos empezar bien pero no dar el siguiente paso?   No se puede negar que todo proceso implica etapas, y éstas a su vez demandan tiempos recurrentes a ciclos, la necesidad de mayor financiamiento al deporte desde el Estado también juega un rol que no debemos obviar, empero estas cuestiones, es indiscutible que a pesar de los procesos hay un elemento que juega en nuestra contra una y otra vez: no somos capaces de sostener mentalmente una victoria, más aún cuando el ciclo de presión de una contienda se intensifica o los rivales son supuestamente superiores.  Claro, ésta no es culpa endosable a los deportistas; como sociedad ecuatoriana y latinoamericana padecemos del doloroso mal sembrado a raíz de una reciente historia (500 años) de sometimiento, explotación y destrucción de la autoestima social, herencia colonial-cultural para ser más precisos.  Nos plantaron de forma avasallante la idea de inferioridad y esta ficción aflora en múltiples circunstancias, entre ellas la deportiva.  Afortunadamente como toda mala hierba, ésta puede ser arrancada.  Era apenas un niño cuando miré en televisión nacional los ojos de Jéfferson Pérez en trasfondo de la bandera tricolor, primera medalla olímpica para Sudamérica en los Juegos de Atlanta de 1996; o poco después la ocasión en la que estalló el Atahualpa con el golazo marcado ante Uruguay por la gloriosa selección de Aguinaga, Delgado, De la Cruz, Hurtado, Méndez, entre otros, evocando al unísono con el fragor rozado de una sacudida red el famoso y hasta hoy coreado -Si se puede-.  Qué tenían en común los ojos de estos guerreros inauguradores de un ciclo nuevo para el deporte de la patria: todos de origen popular, todos venidos de contextos improbables de triunfar, todos caminantes de “abajo” pero con el brillo de sus miradas emocionadas que transmitían la convicción de creer firmemente en sí mismos y por lo tanto creer en su pueblo.  Erigieron el sencillo manto de victoria con la mano apretada de la confianza, desplantaron la mala hierba de la inseguridad y cimentaron en su autoestima, la digna altura de ojos altivos llevando sus cuerpos y equipos a ese mismo estado.  Dejaron de pensar en el adversario para derrotarse a sí mismos y alejarse con modestia y respeto del contrincante que suspirante se quedaba atrás, cuestión que en el deporte además no existe.  Si esa firme idea sembrásemos en las actuales y nuevas generaciones, el lamento de extraordinarios inicios sin finales felices fuese superado, naciendo así otra posible historia de deporte, fútbol y realidad social ecuatoriana repleta de humildes victorias.

Aquiles Hervas Parra
2 de septiembre de 2016.

lunes, 30 de mayo de 2016

¿CÓMO LLEGAR A LA SABIDURÍA? UNA PROPUESTA



Es una pregunta con altos grados de complejidad, la Sabiduría que no es lo mismo que conocimiento, es, a mi humilde criterio, la condición resultante de tres fuentes: el tiempo, los hechos y la reflexión sencilla (no simplista).  Sobre el tiempo resaltar que una de las características más importantes dentro de sí, sino la principal, es la experiencia, con el devenir de acontecimientos vividos la memoria acarrea enseñanzas sobre los cuales adoptamos lo aprendido o no, y para ello muchas veces demoramos mucho en consolidarlo como lección, de hecho pateamos varias veces la misma piedra.  Sobre los hechos se podría percibir que son parte articuladora de la experiencia en tanto que se establecen como formas concretas de ésta, siendo así su manifestación de contraposición a la noción abstracta de la experiencia general, además, es de resaltar que los hechos a los cuales le damos esa condición suelen ser los más dolorosos, sucede que el sufrimiento y a su vez las dificultades constituyen una fuente rápida de sabiduría pero nociva, está basada en el miedo a la reiteración de los episodios dolorosos, y lastimosamente en nuestra cultura es la fuente más común, un solo episodio de sufrimiento puede equivaler a muchos hechos de experiencia acumulada, sin embargo al ser el miedo su base el destino al que se dirige no es de bienestar real.  Entonces ¿Cuál es la alternativa para dirigirnos a la Sabiduría? La tercera fuente, poco o a veces nunca usada, puede ser la -reflexión sencilla- alimentada en parte de las dos anteriores, ésta consiste en poner atención especial y profunda a los sucesos personales o externos, minimalistas y cotidianos de la vida así como los históricos y sociales; en el mundo, región, país, ciudad, barrio, hogar de los que formamos parte como sujetos hay una carga extraordinaria en calidad y cantidad de sapiencia que no hemos sabido observar, comprender, discernir y aplicar, la hemos vivido despistadas/os.  La reflexión sencilla es el camino a la sabiduría que no tarda tanto como la experiencia, ni duele demasiado como los errores.  Este sencillo acto de reflexionar el presente y pasado más la información teórica disponible (conocimiento), la revisión de la historia (social) o la memoria (personal), algo de inevitables dificultades no lesivas y la voluntad radicalizada, son la combinación que abrirá un sendero hacia otra dimensión de la existencia, hacia la paz, la tranquilidad, el bienestar armónico consigo mismo, con el entorno colectivo y la naturaleza, el gozo de una forma de felicidad real, en suma, vivir sabiamente como persona y agregarle sentido como ser social.

Aquiles Hervas Parra
30 de mayo de 2016.

domingo, 22 de mayo de 2016

LA MISERIA DE LOS DIOSES SILENCIADORES




Los dioses estaban histéricos, ese infame grupo osaba construir un destino ¡Pretendemos cambiar el mundo! decían, atribuyéndose así un rol que no les pertenecía según el consejo divino, allí residía la ofensa a los dioses, éstos en inmediata reacción procedieron a sancionar a los audaces.  Su condena: quitarles la palabra hablada y embravecer los caudales del río, estremecieron su cauce a tal punto que atravesarlo sería tarea imposible.  Amaneció, despertaron al desayuno y justo en el momento en que uno de ellos calentaba tostada se percató que nadie lo escuchaba, no sonaba, no existía. Igual suerte corrió otra de ellas, moviendo sus mandíbulas abría y cerraba las cuerdas vocales más sin éxito la afonía se tomaba el espacio, un horroroso espasmo se apoderó del lugar, no podían dialogar, desesperado movían mudos las bocas.  Pasaron los días, algunos cayeron en desesperación y la muerte fue su único camino, el resto serenaron ansiedades en busca de solución.  En el lúgubre silencio del tiempo recordaron, apelando a la sabiduría de la memoria, una vieja enseñanza -cuando la incertidumbre se tome tu vida regresa alado tu mirada-, eso hicieron en un saltado gesto y de la manera en que las alas de ave chocan en el vuelo sus ojos se encontraron, explotaron de futuro sus pupilas, estalló su capacidad creativa, nada explicaba su mutis sin embargo eso ya no les importó, pusieron manos a la obra y emprendieron a los hechos.  Del viejo cajón guardado en sus pechos sacaron remembranzas de alegres conversaciones en las que el mundo no podría, no sería el mismo si se empeñaban en redibujarlo ¿Por qué no? Dijo uno de ellos escribiéndolo con sus ojos inmensos ante la desaforada voluntad de los presentes, todos sin escucharlo lo habían entendido.  Durante el siguiente amanecer, mientras la transparente gota de ligeras lluvias nocturnas resbalaba por un durazno, los locos y ahora incomprendidos abrieron de otra manera sus párpados.  Sin el empeño de una sola palabra irrumpieron su realidad con pequeñas transformaciones que años atrás habían venido soñando.  Aunque un ligero gajo de nostalgia les cubría la consciencia, unos y otros hacían lo que les correspondía, amaban sus acciones, gozaban sus actos, soñaban con las manos.  Los dioses carcajeaban, consiguieron aislar a los aventureros, y una vez atenuada la amenaza prosiguieron con sus míticos placeres.   No sabemos cuánto tiempo pasó, llegó otra de esas sorpresivas mañanas a las cuales nos estamos acostumbrando, la gota del rocío ahora en una manzana caía preciosa al suelo.  Una de las compañeras, lírica con sus pestañas, de las más osadas optimistas  se levantó temprano y caminó hacia el río que caudaloso permanecía, de repente una jovial mano se sacudía en el otro costado de la feroz rivera, era alguien de la comunidad colindante, quienes ignoraban el estado de mudez de sus vecinos, sin contacto alguno los aledaños habían empezado a realizar tareas similares a los del grupo silenciado, increíble, nada explicaba esa réplica, era el hermoso misterio del ejemplo que progresivamente transportó el viento. Los dioses que ya se habían percatado, otra vez histéricos no comprendían cómo la segunda comunidad estaba labrando también su destino, sin demora igual ley y decreto, también silencio, también caudales; poco después la tercera comunidad los emulaba, ante ello castigo, igual medicina, cuarta, quinta, sexta, cien comunidades, todas silenciadas.  Tristes dioses se sentían mierda, no por sus despreciables actos sino porque llegaba la nueva noticia, debido a que las comunidades habían sido acalladas ya nadie podía rezar, ahora quienes no existían eran ellos, la soledad sepulcral los cubrió, el mundo cambió.



Aquiles Hervas Parra
22de mayo de 2016.

sábado, 14 de mayo de 2016

LIBERTAD PARA LAS UNIVERSIDADES EN RIOBAMBA



En abril del año 2011 el pleno de la Asamblea Nacional declaró a San Pedro de Riobamba como -Ciudad Politécnica, Universitaria y Tecnológica del Ecuador-debido a que, entre otros elementos, albergaba a más de treinta mil estudiantes provenientes de todas las regiones de la patria, incluida Galápagos.  Ha transcurrido un quinquenio desde tal mención honorífica y hoy los dos centros educativos se hallan en las peores crisis académicas de la historia.  Grupos familiares de pésimo talante intelectual se han aprovechado de la madre nutricia de la provincia para usufructuarla cual botín de recursos económicos.  Los sueldos, supremamente elevados en comparación con el promedio nacional, van de cuatro a cinco mil dólares entre funcionarios medios y altos, convirtiéndose así en el deleitoso objetivo central de estos grupos.  Pisoteando de esa manera el interés colectivo y popular de construir una educación pública de calidad, pertinente a los problemas sociales, educación que configure otro mundo posible.  Sin embargo, esta ensenada de corrupción ética no es la única dificultad ¿Qué estamos haciendo las y los ciudadanos riobambeños frente a semejante abuso?  Poco o nada, aparte de las pocas voces que denuncian legítimamente estos pillajes, la indiferencia o la permanente priorización de  rutinas vuelcan nuestra vida a actitudes sumamente apáticas con esta situación.  Al igual que con la salud no es sino hasta cuando enfermamos que nos importa lo que sucede con los hospitales.  Entonces no es mal momento para actuar, las academias se encuentran enfermas; años corridos, millones de dólares recibidos  y las mismas categorías de calificación obtenidas por las instituciones, B y C respectivamente, los necios que conviven dentro no muestran alteración, mientras sus remuneraciones se mantengan fijas esta no es su crisis, es a nosotros que deseamos educar a nuestros hijos cerca de su tierra y deseamos hacia ellos un futuro mejor, que debe perturbarnos la noticia.  Bertolt Brecht decía “no aceptes lo habitual como cosa natural, porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar”.  Nuestras abuelas y abuelos lucharon para que en la provincia haya oportunidad de educarse, corresponde a esta generación precautelar ese sagrado derecho y exigir la libertad de las universidades ante los oprobiosos encadenamientos internos, del ambicioso secuestro de pocos sobre la educación de los muchos. 

Aquiles Hervas Parra
14 de mayo de 2016.